Al final del verano, cuando las noches se enfrían y los días se acortan, los montes asturianos cambian de sonido. Los bramidos de los ciervos machos resuenan entre valles y laderas durante el celo. Es la berrea: un fenómeno natural espectacular y, al mismo tiempo, un periodo delicado en el que los animales necesitan espacio.
Habitualmente desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre. Las fechas varían según la meteorología y el territorio.
Mejor momento del día
Primeras y últimas horas de luz, siempre desde puntos seguros y a distancia.
Qué ocurre durante la berrea
Los machos utilizan el bramido para anunciar su presencia, atraer a las hembras y medir fuerzas con otros machos. No todos los enfrentamientos llegan al contacto físico. Buena parte de la competencia se resuelve mediante sonidos, postura, tamaño y desplazamientos.
Es un momento de gran gasto energético. Provocar una huida para acercarse o fotografiar puede obligar al animal a invertir más energía y alterar su comportamiento. Por eso la distancia no es solo una norma de seguridad: forma parte de la calidad de la experiencia.
Dónde escucharla en Asturias
La berrea puede sentirse en diferentes montañas asturianas, entre ellas Redes, Somiedo, Aller, Ponga, Teverga y otros territorios con poblaciones de ciervo. No hace falta conocer ni divulgar emplazamientos exactos. Los guías locales seleccionan puntos en función del viento, la actividad y las condiciones del día.
Un buen lugar de escucha es aquel que permite permanecer quieto sin cortar caminos de fauna, molestar al ganado ni invadir fincas. El silencio del grupo es parte de la observación.
Qué llevar a una salida
- Ropa de abrigo por capas y una prenda impermeable.
- Calzado con agarre para terreno húmedo.
- Prismáticos; si es posible, telescopio con trípode.
- Luz frontal con modo rojo para desplazamientos autorizados.
- Agua y una pequeña esterilla para esperas.
Evita focos potentes, altavoces, reclamos y perfumes intensos. El dron no tiene cabida en una observación responsable de fauna.
Fotografiar sin perseguir
Trabaja con teleobjetivo y asume que muchas veces la mejor imagen incluirá paisaje. El ciervo pequeño en una ladera cuenta más sobre su hábitat que un encuadre cerrado obtenido tras forzar un acercamiento. No rodees al animal, no te sitúes entre el grupo y el bosque y evita ráfagas innecesarias cuando el entorno está en silencio.
Una experiencia sin garantía, pero con mucho valor
La intensidad sonora cambia de una tarde a otra. Puede haber niebla, lluvia o una actividad menor de la esperada. La interpretación del guía permite aprovechar esas condiciones: reconocer huellas, diferenciar llamadas, leer el viento y comprender cómo el paisaje dirige los movimientos.
Consulta las experiencias en el Parque Natural de Redes y nuestras rutas interpretativas en Somiedo.